La otitis en el perro

¿Con cuanta frecuencia creéis que nos visitan perros con infecciones en los oídos? Efectivamente, con muchísima frecuencia. No hay semana en la que no tengamos algún caso de otitis en la consulta, y por este motivo, hemos querido dedicar hoy un rato de nuestro tiempo a hablar de las infecciones e inflamaciones del oído en perros.

A grandes rasgos, podemos decir que una otitis es un proceso inflamatorio que afecta al oído y que, normalmente, suele estar acompañado de una infección bacteriana, fúngica o parasitaria, que puede ser causa o consecuencia de dicha otitis.

Lo que solemos ver

El perro se rasca con frecuencia las orejas (a veces incluso se queja o llora al hacerlo), sacude la cabeza, está intranquilo, le molesta si le tocas las orejas… En casos grabes, incluso, puede llevar la cabeza inclinada hacia el lado del oído afectado o presentar síndrome vestibular. Además, el oído aparece inflamado, enrojecido y suele oler mal. En ocasiones, incluso, podemos encontrar secreciones purulentas o sanguinlentas.

Existen muchas causas por las que un perro puede desarrollar una otitis: presencia de parásitos como los ácaros (muy común en cachorros), infecciones bacterianas, infecciones fúngicas, alergias, cuerpos extraños comolas  espigas (muy frecuente en primavera), o defectos en el conducto auditivo y neoplasias, entre otras.

Además, cuando existe una infección, es importante determinar si esa infección es la causa de la otitis, o si bien se trata de una infección secundaria a otro proceso, como, por ejemplo, una alergia o un cuerpo extraño. Aunque el tratamiento de la infeccion en sí pueda ser el mismo, si existe una causa subyacente, el problema volverá a repetirse una y otra vez y tendremos otitis recidivantes.

¿Por qué tenemos otitis recurrentes? A grandes rasgos, existen 4 motivos principales:

  • Que exista una infección persistente porque esta infección no se ha curado bien o porque el microorganismo presente en el oído sea especialmente resistente.
  • Que la infección sea muy profunda y se requieran tratamientos más agresivos. 
  • Que exista un problema anatómico que cause obstrucción o estrechamiento del oído, favoreciendo las otitis y dificultando su tratamiento.
  • Que exista una enfermedad subyacente: Alergias, Leishmania, etc.

Por todos estos aspectos, a la hora de tratar una otitis, será imprescindible realizar una buena anamnesis (cuestionario) que acompañe a un exámen clínico completo, para poder detectar la causa principal de la otitis. Es muy importante que trates de recopilar la máxima información posible sobre el problema para poder favorecer un diagnóstico a tu veterinario.

Existen tratamientos antibióticos, antifúngicos y antiparasitarios, tanto tópicos como orales, que pueden ayudar a tu perro a mejorar e incluso a curarse (siempre bajo prescripción veterinaria), aunque en ocasiones puede ser necesaria una intervención clínca más agresiva e incluso un acto quirúrgico.

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