Mi perro se rasca: ¿Y si no son pulgas?

Existe la creencia popular de que cuando un perro se rasca es porque tiene pulgas, pero estos parásitos no tienen por qué ser siempre el problema de un prurito; aunque siempre hay que asegurarse de que no están ahí antes de descartarlos.  ¿Qué otras casuas pueden provocar que un perro se rasque en exceso?


Causas parasitarias
: Además de las famosas pulgas, podemos encontrar otros muchos parásitos como piojos, garrapatas, ácaros y sarnas. Es muy importante acudir al veterinario para que examine la piel y el pelo de tu animal y pueda determinar si la causa del prurito es la presencia de alguno de estos huéspedes indeseados. Según el tipo de parásito pueden existir diferentes tratamientos. Si se trata de pulgas, las zonas donde suelen aparecer son: base de la cola y detrás de las orejas (aunque si la infestación es muy grande las veremos por todo el cuerpo).

Se recomienda el empleo de antiparasitarios externos, como pastillas, pipetas y collares, para prevenir este tipo de infestaciones.

Siempre que nuestro perro se rasque, hay que descartar la presencia de estos parásitos antes de buscar alguna otra causa.

Los hongos:  Aunque menos frecuentemente, también pueden provocar picor cuando colonizan la piel de nuestro animal. En estos casos, su diagnóstico puede ser más complicado, ya que un cultivo de hongos puede tardar en incubarse entre 1 semana y 15 días. No obstante, se pueden realizar baños o sprays con lociones antifúngicas como tratamiento ante la sospecha de presencia de hongos y malassezia.

Causas alérgicas: Lo que nos encontraos de forma más habitual de lo que se podía pensar son animales con alergia. Al igual que las personas, nuestros perros pueden ser alérgicos a multitud de sustancias presentes en el ambiente o en la dieta. Normalmente los perros alérgicos suelen rascarse todo el cuerpo, lamerse las patas y ser propensos a las otitis. Pueden presentar o no heridas de diversa consideración, casi siempre autoinflingidas por el rascado. Existen pruebas de alergia para determinar el alergeno al que es sensible nuestro animal, aunque a menudo son caras y muchas veces el tratamiento final es el mismo. No obstante, te recomendamos acudir a tu veterinario de confianza ante la sospecha de una alergia para que pueda aconsejarte de la mejor manera posible.

Para el diagnóstico será fundamental una buena anamnesis (para obtener la máxima información con respecto al perro y sus hábitos) y determinar si el prurito sucede durante todo el año o si es estacional. Muchos de nuestros animales padecen alergias alimentarias y un cambio en la dieta (siempre bajo prescripción y consejo veterinario) puede ayudar a solucionar el problema. Con la nueva dieta buscaremos ofrecer al animal una proteína a la que normalmente no esté habituado y que, por lo tanto, no sea tan susceptible de producirle alergia.

Existen piensos especialmente formulados con proteías hidrolizadas para evitar la hipersensibilidad alimentaria.

Algunos déficits en vitamias y ácidos grasos omega3 pueden hacer que nuestro animal tenga la piel más sensible, pierda el pelo con facilidad y sea más susceptible de padecer irritación y prurito. En verano puede verse agrabado por la exposición solar.

Puede ser bueno enriquecer la dieta con algunas de estas vitaminas (como la biotina) y acidos grasos esenciales para reforzar la piel y el pelo.

Aunque a muy grandes rasgos, esperamos haber arrojado un poco de luz a otras posibles causas de picor y animarte a acudir a tu veterinario siempre que tu mascota tenga un problema dermatológico.

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